READING

La triple naturaleza de la Antroposofía

La triple naturaleza de la Antroposofía

Vitral Rojo Oeste I Goetheanum

Vitral Rojo Oeste I Goetheanum

 

Rudolf Steiner (1861-1925), el iniciador de la Antroposofía, describió y caracterizó de manera diversa a la Antroposofía (Antropos-Sofía) o Ciencia Espiritual. La describió en primer lugar como una verdadera autoconciencia de lo que significa “Ser humano”: “La correcta interpretación de ‘Antroposofía’ no es sabiduría del hombre, sino “la conciencia de la propia humanidad.’1 Luego, como fuerza activa y concreta en el mundo: “Todo lo que provenga de los impulsos de la Antroposofía debe encontrar su aplicación en la vida práctica, esa es su naturaleza.2 Y, finalmente, como un sendero de conocimiento espiritual: “La Antroposofía es un sendero de conocimiento que conduce lo espiritual en el ser humano a lo espiritual en el universo.”3

  1. La Antroposofía lleva al ser humano a tomar conciencia de su propia humanidad.

 

La conducta humana depende enteramente de la percepción y el concepto que el ser humano tenga de sí mismo: si el hombre se auto-percibe como meramente materialista, se conducirá acorde a eso; si se considera como meramente animal, así será su vida social. Pero, siguiendo el mismo razonamiento, si el ser humano se entiende a sí mismo como un ser entre seres, en constante devenir, capaz de comprender el sentido, el orden y el momento de las cosas y aprender a amarlas; como así también ser emisario y activista del Bien; entonces, cada persona individual dejará de ser percibida, explicada y tratada tan solo como una partícula insignificante, determinada desde afuera por los influjos de la astronomía, la biología, la psicología y la economía. Y, en cambio, se comprenderá y respetará como una individualidad ética, que desarrolla la capacidad de “darse sentido y dirección a sí mismo” y a su comunidad; colaborando así con el cuidado y la transformación del mundo que le fue legado por la Creación.

Pero esta mirada integral que empodera al ser humano no es mero nominalismo, o ideología, o cuestión de opinión, sino una concepción del ser humano basada en la atenta observación de fenómenos. Es fenomenología experiencial y re-significación conceptual.

La Antroposofía fue concebida por Rudolf Steiner como Ciencia y pretende describir sus objetos de estudio con toda la precisión y el rigor de la objetividad. Pero lo realiza sin sacrificar la calidez de la veneración, el gozo del asombro ni la gratitud en la comprensión.

A continuación algunos temas que estudia la Antroposofía:

– El ser humano es un ser triformado de corporalidad, alma y un núcleo esencial espiritual, que constituye su verdadera esencia.

– La corporalidad humana es base corporal para la expresión de lo anímico-espiritual, que madura en períodos de 7 años (septenios) acompañando a la gradual manifestación de la individualidad. Este proceso es la base de la educación del niño y del joven.

– El desarrollo humano se hace visible tanto en su forma biológico-genética como en la histórico-cultural; pero también , y sobre todo, se hace visible en las capacidades e impedimentos de la individualidad que nace, se incorpora y trae consigo el sentido de su vida terrenal.

– Como todo ser viviente, el ser humano de cuerpo, alma y espíritu evoluciona vitalmente a través de procesos rítmicos y de metamorfosis y la continua reconquista del equilibrio dinámico entre polaridades.

– El hombre como ciudadano de la Tierra, lo es en consecuencia, también del Universo y viceversa, el Universo influye en el ser humano individual.

– La historia del mundo acompasa la historia del ser humano en su evolución hacia la autonomía, la libertad y la capacidad de amar.

– El Misterio del Cristo es un proceso viviente que centraliza las diversas corrientes evolutivas del hombre.

– La evolución del hombre es impensable sin el aporte plural de las diversas religiones, cosmovisiones y filosofías, – siendo cada una un don necesario para la completitud y sanación de la humanidad.

– Ciencia, Arte y Religión son puentes espirituales entre el ser humano y el universo.

-Los límites cognitivos del pensar intelectual son susceptibles de ampliación en el conocimiento imaginativo, inspirativo e intuitivo.

– El hombre evoluciona gracias a la naturaleza que le provee de su corporalidad física, vital y consciente; gracias a la cultura en la cual se socializa, pero en última instancia es sólo él mismo quien puede darse el último pulimiento y hacer de sí un ser libre.

 

  1. “Todo lo que provenga de los impulsos de la Antroposofía debe encontrar su aplicación en la vida práctica, esa es su naturaleza.”

 

Rudolf Steiner fue un hombre de ciencia pero, lejos de ser un teórico intelectual, fue en especial un trabajador para lo social. El registro de sus investigaciones científico-espirituales conforma un cuerpo de conocimiento por arriba de 6.000 conferencias transcriptas y numerosos libros escritos. A éstas se suman innumerables trabajos de investigación publicados por otros autores antroposóficos posteriores. Pero la meta de esta vasta y siempre creciente obra jamás fue la de permanecer como mera “erudición”. Su destino final fue el quehacer volitivo. Pero “lo volitivo” no se abarca en forma completa con sólo enunciar” ¡Hay que hacer!” o “No tanta teoría y manos a la obra”. Es más rico que esto. Cada acción que se realiza, cada pala que se hunde en la tierra, cada traslado realizado en el espacio, cada dedicación de tiempo y cada valor que el trabajo del hombre le agrega a la materia prima natural, han de ser Acciones con Conciencia Yoica: es decir avaladas en libertad por la comprensión del individuo y realizadas con amor hacia el sentido de la acción. Esto incluye los ideales que encienden el entusiasmo por plasmar en el mundo aquello que aún no existe en él.

Durante la vida de Rudolf Steiner e incluso después de su muerte, la chispa de la Antroposofía se hizo llama en diversas iniciativas prácticas. En la Figura 1 se simbolizan con un círculo y un punto en el centro. La inspiración del conocimiento antroposófico nutre y revitaliza desde el centro los emprendimientos en la sociedad: simbólicamente, “doce impulsos o frutos de la antroposofía”. Recíprocamente, son “doce portales” de ingreso al conocimiento de la antroposofía vía las diversas iniciativas. A diferencia de otros movimientos espirituales con emprendimientos sociales, los que derivan de la Antroposofía no exigen adhesión a ideología alguna. Esto es así porque la Antroposofía no es sectaria ni ideológica. Al contrario, es pública y fenomenológica; su objetivo es “el conocimiento de la propia humanidad”.

 

  1. La Antroposofía como “un sendero de conocimiento…

que conduce lo espiritual en el ser humano hacia lo espiritual en el universo.”

Como todo hombre de ciencias, Rudolf Steiner era guiado por sus preguntas abiertas y su compromiso con la veracidad. Se doctoró en Filosofía con la tesis “Los fundamentos de la teoría de la cognición” y en su juventud trabajó en la edición completa de las obras científicas de J.W. Goethe.

A los 25 años de edad escribió el primero de varios libros sobre epistemología: “La teoría del conocimiento implícito en la concepción goetheanística del mundo.” Y el logro central de su vida fue ejemplificar de qué manera se pueden expandir los límites de la ciencia de lo material para avanzar, conservando lo esencial del método científico, en la investigación de las dimensiones anímicas y espirituales del ser humano y del universo.

Para Rudolf Steiner, como así también para Goethe, el conocimiento no se limita a la mera clasificación y acumulación de datos de información. El genuino conocimiento, y aún más lo que llamamos la ‘sabiduría’, es la luminosa y cálida inmersión de la conciencia humana en el fundamento espiritual del mundo. Efectivamente, el ser humano que de verdad conoce, “espeja conscientemente dentro de sí el sabio orden del mundo y lo refleja en un acto de conocimiento”4 y, en ese acto, se ve transformado y enriquecido.

Adicionalmente y en esencia, todo límite supuesto del conocimiento no se debe a una incapacidad o falla cognitiva intrínseca del ser humano, sino a las limitaciones transitorias de su organismo y su posición espacio-temporal: “Puede ser que en un momento dado, tal o cual cosa no resulte clara, debido a que el lugar que ocupamos en la vida nos impide percibir los objetos que intervienen. Pero lo que no se encuentra hoy puede encontrarse mañana. Estos límites son transitorios y con el avance de percepción y pensamiento pueden desaparecer.”5

Pero cabe aclarar que si bien no existen límites para el conocimiento humano general, sí los hay para lo que comúnmente llamamos conocimiento filosófico-intelectual-abstracto. Este tipo de conocimiento se basa en un pensamiento limitado al mundo de los sentidos. Para su ampliación requiere ser complementado y enriquecido por niveles de cognición más refinados y sensitivos a los que R. Steiner, de distintas maneras, denominó “conocimiento imaginativo,” “conocimiento inspirativo,” y “conocimiento intuitivo”. Con los cuales es posible tomar conciencia de las percepciones y las lógicas de las regiones más sutiles de la realidad, donde residen causas y realidades que ordenan el mundo conocido de las apariencias.

En la práctica esto significa que también todo ser humano puede ponerse en camino, es decir, transitar el sendero de conocimiento como camino interior guiado por sus preguntas profundas y abiertas, metódicamente como lo hizo Rudolf Steiner, en busca de lo Verdadero; sin estar amedrentado por las ideologías de rasgos pesimistas y limitantes de la naturaleza humana. Éstas condenan al ser humano a creer que nunca podrá conocer por cuenta propia la esencia de las cosas, de los seres y de sí mismo. Al contrario, el ser humano, con auto-disciplina, puede perfectamente desarrollar en sí las capacidades cognitivas latentes para conducir su esencia espiritual -su espiritualidad pensante, sintiente y volitiva- al encuentro de la esencia espiritual en el universo. De tal manera, cada persona lleva en sí el germen del investigador espiritual que a través del mundo de las apariencias sensorias, percibe no a un mundo impersonal de átomos, quantos o vibraciones, sino a un mundo de realidades espirituales de ‘diseño inteligible’.

En este sentido amplio, la Antroposofía (Antropos-Sofía) o Ciencia Espiritual de Rudolf Steiner (1861-1925) es una cosmovisión que integra el conocimiento de las realidades espirituales, anímicas y materiales de la existencia universal con las experiencias y procesos de la vida física, anímica y espiritual de los seres humanos individuales.

1GA 257, 4ta conferencia.

2GA 306, Preguntas y respuestas.

3Pensamientos Guías, #1, GA 26.

4GA 13, La Ciencia Oculta.

5GA 4, La Filosofía de la Libertad, Capítulo 7.

Federico Halbrich. Educador, Coordinador en la Escuela de Formación en Pedagogía Waldorf

Artículo escrito para Innata 1, Abril de 2015


RELATED POST

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: