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Triformación Social: un nuevo orden social

Triformación Social: un nuevo orden social

Triformación Social

Triformación Social

En la primavera de 1919 la guerra civil amenazaba a Alemania. Aunque los cañones habían enmudecido en los frentes, el bloqueo de los aliados continuaba. La economía del país se desmoronó, hambre y epidemias se extendieron; paro, manifestaciones y revueltas estaban a la orden del día. En la política y en la vida cultural muchas personas se unían a tendencias extremistas. Pero con frecuencia una honda incertidumbre se apoderaba precisamente de los moderados de todos los bandos. El Imperio tenía que caer. ¿Dónde podrían encontrar pues una meta que conciliara los antagonismos de clase? Gran variedad de comentarios se dejaban oír sobre el futuro de Alemania y del mundo. Fue entonces cuando Rudolf Steiner, exhortado por funcionarios del estado, científicos e industriales de orientación antroposófica, decidió exponer ante el público su concepción de un nuevo orden social. De esta manera rompió el aislamiento en el que se había desarrollado hasta entonces su actividad. En marzo apareció su manifiesto “Al pueblo alemán y al mundo de la cultura”, que estaba firmado por una larga lista de eminentes personalidades de la vida cultural. En abril se publicó su libro “Los puntos claves de la cuestión social”.

En la vida de la sociedad y del individuo se pueden diferenciar tres “sectores”, mostrando cada uno de ellos su propia legalidad específica: la esfera de la vida cultural espiritual, la económica y la jurídico-política.

Desde el siglo XV aproximadamente, en el que comenzaron en Europa Occidental a desarrollarse los estados modernos, nos hemos acostumbrado a que estas tres esferas sean gobernadas, hasta cierto punto, desde un centro de poder y en un sentido uniforme. El “estado centralizado” en el que el monarca –más tarde un grupo de políticos que llevan la responsabilidad toma las decisiones, en algunos estados hasta en los más mínimos detalles, no solamente en lo que atañe a la política exterior y a la administración de la justicia, sino también a las cuestiones de la vida económica y espiritual, nos parece la forma de vida social natural. Más adelante trataremos de los problemas y peligros que esta centralización provoca, no sólo en los estados totalitarios, sino también en los considerados democráticos. Aquí sólo cabe destacar que Rudolf Steiner propuso una “Triformación” que considera y trata los sectores de la vida económica, jurídica y cultural-espiritual como tres funciones sociales que coexisten y son gobernadas en recíproca independencia. Steiner estaba seguro -en oposición consciente a muchos hombres de su época y de la actual- que la situación de la humanidad moderna nos exige descentralización de la vida social.

Podemos resumir en una breve fórmula las necesidades humanas que, según Steiner, solamente pueden ser satisfechas mediante un orden social ternario. No es casualidad que las palabras “libertad, igualdad, fraternidad” lograran entusiasmar a tantos hombres en tiempos de la Revolución Francesa y después en muchas otras ocasiones.

Mirándolo bien, estos tres ideales corresponden a profundos sentimientos instintivos que todos nosotros llevamos dentro más o menos conscientes. Pero cada uno de ellos sólo puede hacerse realidad en un sector delimitado de la vida social.

Esto puede demostrarse con un ejemplo: ante la ley podemos y debemos ser todos iguales, pero la imposición por la ley de una adaptación de nuestras necesidades espirituales y materiales a la mencionada igualdad, produciría –como demuestran muchos ejemplos de la historia antigua y moderna- una nivelación funesta. Rudolf Steiner pretendía con esto una aclaración de conceptos, siendo él el primero en coordinar estos tres ideales con funciones determinadas de la convivencia humana de forma consecuente. Los objetivos que sirvieron como base a su trabajo para la Triformación social, pueden expresarse en tres breves formulaciones: libertad espiritual en la vida cultural, igualdad democrática en la vida jurídica, fraternidad social en la vida económica.

Fuente: Franz Calgren, Pedagogía Waldorf. Una educación hacia la libertad. Editorial Antroposófica. Primera edición


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